sábado, 6 de septiembre de 2014

El mural de las siluetas

El mural de las siluetas

Niños y niñas de cuatro años.

Mapa conceptual LOS JUGUETES


Mapa conceptual LA CALLE


Aceptar la realidad del mundo


“Por qué íbamos a pararnos a pensar que existe algo más de lo que podemos percibir? En la película El show de Truman, el epónimo Truman habita un mundo completamente construido alrededor de él ( a menudo a toda prisa) por un intrépido productor de televisión. En cierto momento un entrevistador le pregunta al productor: “¿Por qué cree que Truman nunca ha estado cerca de descubrir la verdadera naturaleza de su mundo?” La respuesta del productor es la siguiente. “Aceptamos la realidad del mundo que se nos presenta.”

EAGLEMAN, David, Incógnito. Las vidas secretas del cerebro. Anagrama, Barcelona, 2013.

viernes, 18 de abril de 2014

Cuento sobre la prehistoria


Ur y Nala, los niños salvajes.

Autor. Francisco José Mariano.
Ilustraciones: Carlos Fernández.

Ur y Nala eran un niño y una niña que vivieron hace mucho tiempo. Tenían frío, porque no se habían inventado las ropas, se comían la comida cruda porque no sabían hacer fuego y tenían miedo de los animales, pues no tenían nada con que defenderse. Cuando caía la noche se escondían en una cueva con sus padres y sólo podía dormir porque no había luz.

Un día, un oso les perseguía para comérselo. "Corre Nala, que nos coge". Le decía Ur a su amiga, y cuando estaba a punto de cogerla, estalló una tormenta. Del cielo cayó un rayo sobre un árbol y provocó un fuego. El oso se paró ante el fuego y Ur y Nala que eran muy listos observaron que el oso que ellos temían se alejaba del fuego. Además, cuando se acercaban al fuego se les quitaba el frío y un huevo que tenían para comer, al ponerlo junto al fuego se frió y se lo comieron.



Ur y Nala pensaron que si tenían el fuego podría defenderse de los animales, se le quitaría el frío y además podrían cocinar. Cogieron el fuego y se lo llevaron a la cueva para enseñárselo a sus amigos diciendo: "Mirad, traemos el fuego y con él los animales no nos comerán, ya no tendremos frío y nos comeremos los huevos fritos".


Pero además, la cueva, que siempre estaba oscura se iluminó, todos pudieron verse y así ya no tendría que acostarse temprano y podrían quedarse por la noche a escuchar los cuentos que le contaban sus abuelos.